La ciudad es obstinadamente hostil a los gatos, se diria que la ciudad le ha declarado la guerra a nuestros pequeños felinos. Las inmensas urbes de cemento y asfalto se han convertido en el lugar menos idoneo para la felicidad felina.
En la jungla de asfalto los gatos se enfrentan a innumerables peligros, pueden ser atropellados, atacados por perros o maltratados por personas crueles. Por que??? No lo se, pero hay que pararlo YA.



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